Comunicar a pecho descubierto


De un tiempo a esta parte, son frecuentes las acciones de protesta que emplean el cuerpo al descubierto como lanzadera de la acción comunicativa, la mayor parte de las veces protagonizadas por mujeres, aunque también se exhiben con asiduidad tipos de pelo en pecho.

Amén de proclamar sus peticiones y demandas, que resultan ser de toda índole, el objetivo de tal actuación es que el mensaje se airee –en ocasiones a brochazos– y capte la atención de los medios de comunicación, pues suelen ser imágenes muy agradecidas por los informativos de televisión en particular, dado que incitan la curiosidad y excitan sobremanera los datos de audiencia. Es, sin duda, otra consecuencia más de la era del espectáculo. Qué se va a hacer.

Una de las primeras asociaciones que recurrió al destape como herramienta de comunicación (y vindicación) fue PETA (People for the Ethical Treatment of Animals), la organización de derechos de los animales más grande del mundo, con más de tres millones de miembros y simpatizantes, que, al grito de “I’d rather go naked than wear fur”, ha mostrado algunos de los cuerpos más bellos de este planeta, gracias a la presencia de celebridades entre sus seguidores (Joanna Krupa, Eva Mendes…). Sus últimas campañas pueden verse en su dirección electrónica.

En 2008 se sumó a esta misma corriente Femen, un movimiento surgido al amparo de la revolución naranja en Ucrania, cuyos miembros aseguran que sus cuerpos son sus armas más poderosas. Nuestros políticos conocen ya sus reclamaciones, tras su paso por el Congreso de los Diputados (y Diputadas) de algunas de sus activistas.

Indiscutiblemente, y por más que nos hallemos en el siglo XXI (y pocas cosas puedan sorprendernos ya a estas alturas), el desnudo vende. Vende calendarios, vende mensajes electorales y vende, incluso, los propios informativos, que, llegado el caso, no dudan en destapar a sus presentadoras a pecho descubierto, mientras hablan de altas presiones o remontadas épicas.

Cada fin de año, y ya es un rito, los informativos se plagan de almanaques que enseñan cuerpos desnudos de amas de casa, bomberos, policías y jugadores y jugadoras de equipos diversos, generalmente minoritarios y con problemas de financiación. En estos casos, además del esplendor de las carnes, se une el morbo que despierta el asunto de la vecindad.

Los políticos asimismo respaldan iniciativas a pelo para proclamar su discurso y hacer ver su honestidad y transparencia. En España, uno de los primeros fue Albert Rivera, quien no dudo en mostrarse tal cual era para presentarse en sociedad en 2006. Luego se sumarían otros aspirantes, incluso incidiendo en "dos grandes argumentos", como hizo Soledad Sánchez Mohamed, la candidata del Partido Democrático de Ciutadella en 2001.

Aunque el caso más extremo del que se tienen noticias es el de Tania Derveaux, una candidata belga al senado por el partido NEE, quien prometió sexo oral a sus primeros 40.000 votantes. Al final, Derveaux no resultó elegida, ante la decepción de sus seguidores.

De todo ello puede colegirse que, mientras unos buscan desesperadamente "perchas" informativas para colgar mensajes con información susceptible de captar el interés mediático, otros se despojan de todo atavío para exhibir sus ideas.

En fin, el show ha de continuar y el desnudo atrae, por mucho que el diario sensacionalista alemán 'Bild' haya retirado a la chica desnuda de su portada o el “Playboy” haga lo propio en la nueva etapa que inició hace unos meses. Barrunto, no obstante, que habrá de transcurrir mucho tiempo hasta que esta política de comunicación cale en los representantes del Ibex 35, por más que proclamen su transparencia.

Artículo publicado en The Business Traveller

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