Figuras femeninas en los semáforos, ¿paridad o parida?


Desde la óptica comunicativa, la sustitución de la figura masculina por una silueta femenina en algunos semáforos de la capital del Turia es, ante todo, una iniciativa brillante, elaborada a partir de un relato simple, aunque los rasgos del nuevo pictograma hagan asomar los colores

Coincidiendo con la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, que se se celebra cada año el 8 de marzo, el Ayuntamiento de Valencia ha puesto en marcha una curiosa medida, sustituyendo la figura masculina que lucen sus semáforos por la imagen lumínica de una joven con falda en una veintena de sus reguladores de tráfico.

Se trata, sin duda, de un sencillo gesto que, a diferencia de otras veces, no ha conllevado gasto alguno, según ha informado el consistorio, pues el nuevo icono es compatible con la tecnología led que incorporan las señales luminosas incluidas en el proceso periódico de renovación de este elemento urbano.

La iniciativa, además, ha llamado la atención de numerosos medios de comunicación, que han puesto su foco en las nuevas luces. Y ello a pesar de que no es el primer municipio que pone en marcha una variación de esta índole, pues algunas ciudades europeas (y también españolas) ya disponen de pictogramas similares. El éxito quizá haya sido hacerlo coincidir con tan simbólica fecha del calendario.

El cambio, en cualquier caso, ha despertado opiniones para todos los gustos, como cabía presuponer.

Para Ignacio Escolar, director de eldiario.es, el cambio no está "nada mal", al igual que para la ex-ministra Carmen Alborch, quien en declaraciones al diario ABC considera que es una buena manera de "visibilizar la presencia de las mujeres en la ciudad". Sin embargo, para Periodista Digital es, simple y llanamente, una "parida podemita", una "chorrada", ejemplo de lo que denomina "política populista y populachera". En una encuesta planteada por El Huffington Post, seis de cada diez participantes consideraban este asunto como una "mala" medida.

Más allá de las diferentes opiniones y posicionamientos, desde una óptica exclusivamente comunicativa, se trata de una iniciativa brillante, a mi entender, en tanto en cuanto contribuye, con un gesto singular en una efemérides señalada, a una mayor sensibilización de la ciudadanía, aunque sólo sea un pequeño paso en la buena dirección.

Una acción de oportunidad lúcida que ha obtenido un retorno mediático considerable, sin necesidad de acudir a grandes artificios y cuantiosos presupuestos, que son planteamientos muy habituales en la esfera publicitaria y comunicativa, lo cual constata, una vez más, la importancia de la creatividad y no tanto del peculio.

Quién sabe, incluso, si, algún día, los nuevos muñecos (en este caso, las nuevas muñecas) podrán ser objeto de atracción turística y de merchandising, de igual modo que lo son los 'ampelmännchen', los "hombrecillos" de los semáforos que lucen en las calles de Berlín. Aunque para ello, eso sí, los responsables habrán de hacer algún retoque a las siluetas, cuyas líneas, además de llevar a la consabida reflexión, merecen también al menos una revisión estética, pues sus trazos, tal y como lucen, hacen asomar los colores.

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